martes, 18 de setiembre de 2007

Contra viento y marea

El pasado dia Sabado 15 de Setiembre se dio el suceso que venia esperando desde aquella noche en 2004. Esa vez no habia abondonado el Velodromo cuando ya estaba deseando la vuelta de la banda que despierta en mi el viento que todo empuja. Tres años se tomaron los muchachos para venir a visitar una vez mas a los mismos de siempre de este lado del charco, tres años que se hicieron eternos. Ver recitales por television o simplemente escuchar un disco de ellos en mi casa alcanzaba para preguntarme cuando volveria el circo renguero a tronar la tierra en este pais. El dia que consegui las entradas estaba a dos semanas de la fecha tan esperada. A diario miraba la entrada y soñaba con una nueva jornada de emciones como aquella que habia quedado marcada a fuego en mi memoria.
El dia llego y desde el mismo comienzo se mostro desafiante, como si las horas previas fueran una prueba a superar para demostrar ser digno de aquello que aguardaba en la noche. La lluvia y el viento desataron su furia temprano, el miedo a tener que esperar aun mas para alcanzar el extasis unico que provoca el rockanrol en su estado mas puro crecia en mi interior. Llego la hora de salir para el Velodromo una vez mas y la tormenta no daba indicios de cesar. Sin embargo ni a mi ni a mis dos aliados en esta aventura se nos cruzo por la mente bajar los brazos, emprendimos el camino y no hicimos caso a las gotas que querian enfriar nuestros animos ni al torrente que buscaba detener nuestro impulso. Llegamos con varias horas de antelacion, y nos encontramos con un puñado de hermanos que tambien querian ser parte de la fiesta desde el primer momento. Esperamos bajo la lluvia mientras los hombres a cargo decidian cual seria el mejor momento para acabar nuestra agonia y permitirnos el paso. El ingreso al recinto no fue portador de alivio, el frio seguia retando nuestra determinacion pero por suerte, esta no conocia limites. alrededor de dos horas habian pasado, el tenue resplandor del sol ya nos habia dejado. De repente las luces se apagaron, nos invadio un silencio sepulcral que se corto rapidamente con la bateria del Tanque, la guitarra del Chizzo y el estruendo de la gente. Empezo a tocar La renga y todos eramos felices.
La noche habia comenzado, todos habiamos renacido. Nada de lo que habia ocurrido hasta ese momento seguia importando, solo importaba aquello que ocurria en el escenario. Lo unico en lo que pensabamos era en dejarnos intoxicar por la droga que entraba por nuestros oidos. No habia nada en nuestra cabeza mas que exigir la garganta al maximo y unir nuestras voces en una para elevar los versos del Chizzo hasta el mismo infinito. Solo podiamos concentrarnos en batallar al barro bajo nuestros pies para que cada pogo hiciera temblar la azotea del infierno.
La musica se sucedia y la locura nos seguia invadiendo, pasamos cerca de dos horas agitando viejas obras, cantando nuevas joyas, gozando clasicos de siempre. Paso el tiempo y llego el momento que nadie en el Velodromo deseaba, el final. De haber sido por Los mismos de Siempre todavia estaria alla entregando la voz y la cordura con el mayor de los gustos pero desgraciadamente todo lo bueno llega a su fin. Me queda un nuevo recuerdo, una nueva noche memorable cortesia de La Renga.
Y en definitiva el final es en donde parti, termine de la misma forma que empece, prendiendo velas para que el retorno sea pronto. Ojala pasen menos de tres años. Si no es asi, igual no importa, yo voy a estar ahi con mis dos compañeros de siempre para dejar que la musica que hace girar al mundo me estremezca una vez mas...

2 comentarios:

Mauricio dijo...

"Solo podiamos concentrarnos en batallar al barro bajo nuestros pies para que cada pogo hiciera temblar la azotea del infierno."

La frase del artículo sin duda.

Me alegra ser uno de los dos compañeros de la aventura renguera, que volverá cuando lleguen los muchachos de nuevo por este lado del río.

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Nos vemos.
Mauri

Anónimo dijo...

Ni Frank Miller hubiese podido describir con tanta exactitud y oscuridad tal epopeya rocanrolera.

Torniquete & Rosqui Rosqui